Un surf trip con Andrea Molina

person Publicado por: Sara y Malena En:

"Intento ser lo más inclusiva posible en mis viajes, porque la experiencia me ha demostrado mil veces que en la mezcla está la clave del ¡sabor!"

¡¡Buenas tardes!! Queridos lectores, este domingo vamos a compartir un ratito con una de nuestras surf teachers favoritas... Andrea, ¡bienvenida!
¡Gracias! Me hace mucha ilusión compartir un rato con vosotr@s y tod@s l@s lector@s de vuestro blog. 

Lo primero es lo primero, ¿quién eres? ¿Cómo empieza tu historia junto al surf? ¿y con la enseñanza? 
Soy Andrea Molina, surfista nacida en el Mediterráneo, con todo lo bueno que eso tiene, que lo tiene ¡hehehe!, y lo malo, claro. Me explico: empecé con quince años, ahora tengo 39. Y la verdad que no sé dónde vi el surf por primera vez, probablemente en alguna peli, porque soy de un pueblo de tierra adentro, lo mío eran ¡el fútbol y los caballos! El caso es que con 15 años me puse súper pesada y convencí a mis padres de ir de vacaciones a algún sitio donde pudiera dar clases de surf. Fuimos a Fuerteventura. Fue un amor a primera vista, desde entonces hasta hoy. Pero claro, fui totalmente autodidacta, del profe sólo recuerdo que olía a cerveza y cruasanes, y que me echaba la bronca por ¡ponerme de rodillas! Ahí aprendí la importancia que tiene la metodología en la enseñanza ¡hahaha! 
Al volver al Mediterráneo me pasé años estudiando el mar y cogiendo el tren para poder surfear... el Medi te obliga a ser muy dedicado, a aprender de oceanografía, a tener la técnica muy clara... y de hecho, ahí nació mi pasión por el ¡long! Siempre he tenido la mente abierta a todo tipo de tablas, y vi claro que con un long podría coger más olas, así de sencillo.
Con la enseñanza ya es otra historia. Nunca pensé que sería profe de surf, fue culpa de mi compi de casa en Ericeira, Portugal. Él trabajaba en un restaurante - escuela de surf y me dijo que buscaban a alguien. Y ¡boom!, otro amor a primera vista, en este caso con la enseñanza deportiva, que nunca pensé que seria mi vocación, pero resultó que sí.



En concreto eres fan nº 1 de las tablas clásicas y largas, ¿qué fue lo que te hizo enamorarte del longboard en lugar de otras modalidades?
Todo fue culpa de un shaper muy especial de Catalunya, Dídac, de Montjuich Surfboards. Sólo hace réplicas de tablas clásicas. No las moderniza, las replica. Me reparaba las tablas y siempre me fascinó su trabajo y la pasión por las raíces del Surf y del arte de shapear tablas. Así que mi primera tabla custom fue un longboard suyo, ¡qué todavía tengo! Surfear con long me permitió aprender de verdad lo que es el mar, desde las olas más pequeñas hasta las más grandes que he cogido en mi vida... que sí, han sido en long. Abrazar el desafío de ser capaz de surfear en todo tipo de olas con un mismo estilo fue muy educativo para mí. Aunque hoy en día surfeo con todo tipo de tablas, de hecho lo que más me gusta es probar todo tipo de artilugios.  

Hablemos primero de tu experiencia, ¿recuerdas alguna ola que haya cambiado tu forma de surfear?
¡Uf! ha habido varios spots que me han marcado mucho. Cada uno a su manera. No creo que pueda escoger ninguno en particular. Creo que el surf es un proceso vital, que te va marcando y definiendo como persona y en cada etapa hay olas y lugares que te esculpen como deportista y como persona gracias a los desafíos que te van proponiendo. 
Por ejemplo, con 20 años, en Catalunya, la costa del Medi me enseñó a aprender a buscar olas. No tenía ni idea de a dónde ir ni amigos que surfeasen, entonces, tuve que aprender a leer Google Maps y deducir qué sitios podían ser buenos... ¡Uff! ¡Eso fue un aprendizaje fundamental! 

¿Hay alguna filosofía personal que apliques cuando estás en el agua?
Más que filosofía diría que lo que aplico es ¡Respirar! Es decir, el mar es un entorno tan potente: las olas, la gente, el viento, el frío, nuestras emociones, el cansancio... Que si nos dejamos llevar por el pensamiento puede ser terrible y muy frustrante. Entonces, más que filosofar, intento sólo respirar y estar presente.



¿Qué has aprendido de ti misma a través del surf?
¡Muchas cosas! Entre otras... Que ir al mar queriendo demostrar cosas, no es una buena idea. Quiero decir, que como mujer he tenido que vivir un proceso de tener que hacerme respetar, de sentir que tenía que demostrar algo, no sé si mi nivel, o lo que fuera, que me hizo enfrentarme con maneras de ser de mi misma que sin duda no son las mejores. 
Pero estoy agradecida al proceso que he vivido por que ha sido muy fortalecedor y me ha hecho ser mejor persona. Si no hubiera tenido que enfrentarme a todo este sin fin de situaciones no habría tenido que preguntarme a mi misma quién era, y creo que esa es una pregunta fundamental que hay que hacerse una y otra vez.

Ahora, charlemos sobre tu trabajo... ¿Cómo se te ocurre empezar a organizar surf trips? ¿Qué buscas crear o transmitir con cada uno?
La idea de los trips fue que quería ofrecer a l@s alumn@s la posibilidad de tecnificar de verdad, de conocer el surf en todas sus facetas, no sólo en la clase de surf como tal. He sido profe de surf durante 12 años y aunque la iniciación es súper bonita me apetecía crear un espacio donde todo aquel que ya sabe bordear olas y llega al típico punto de "¿y ahora qué?" tuviera a alguien que le pueda guiar en este proceso. Y no sólo eso, sino crear un espacio donde se generen encuentros entre personas, donde ligeras variaciones de nivel ayuden a progresar en vez de entorpecer. De hecho, creo que el surf es un deporte muy bello pero donde se maltrata mucho a los aprendices, cuando en realidad si se les incluye ofrecen visiones muy enriquecedoras y además, si se les instruye bien, se evitan muchos de los problemas de masificación y accidentes que tenemos en las playas. Así que con mi escuelita espero estar contribuyendo a que haya mejores surfistas y una cultura de surf más sana. 

¿Cómo eliges los spots donde llevas a la gente? ¿Es más energía o técnica?
Como la escuela está en Somo, tiendo a centrarme en esta playa. Tiene unas olas estupendas para todo tipo de surfista y es enorme. Pero es cierto que me gusta dar la oportunidad a l@s alumn@s que ya tienen el nivel, de conocer otros lugares. Creo que la enseñanza también implica acompañar, mostrar como es surfear otras olas, tanto a nivel técnico como a nivel de corrientes, lectura de mar, normas de respeto en la rompiente, etc. Y que es algo que apenas se hace en las escuelas y que en cambio en otros deportes es impensable: ¡Qué le digan a un montañero que solo suba a una montaña! ¡No entendería nada!



¿Cuál ha sido el momento más inesperado (bueno o malo) en uno de tus viajes?
Tal vez cuando fui a Australia. Llevaba un año planeando el viaje, con todo lo que implica: Sueño, emociones, dinero, aventura... Además era la west coast, es decir, en medio del desierto. Por lo que para llegar a las olas tienes que calcular el gasoil y la comida porque una vez allí no hay nada... Recuerdo que cuando llegué al spot estaba grande y caían tubos preciosos y me dió tanto miedo el sitio que pensé... ¡Uff! He cruzado el mundo para llegar aquí y ¡no voy a ser capaz de surfear! ¡Menuda ruina! Casi lloro. Me quedé la tarde entera viendo a la gente surfear, llena de pena y frustración. Pero al día siguiente ¡entré! y dos meses más tarde, después de mucha dedicación, pude pillar ese sitio gordo y precioso. Creo que es de los momentos más potentes que he vivido como surfista. 

¿Tienes alguna historia loca de alguien que haya llegado sin saber surfear y terminó enganchado?
Realmente no, por que en los surf trips que organizo los que participan ya tienen algo de experiencia. Lo que sí ha sucedido es aceptar a alumnos con niveles mucho más bajos y que sus aportaciones nos dejasen a los demás rotos por su autenticidad, por el detalle y la capacidad de análisis, incluso de cosas que a los demás, por costumbre, se nos habían pasado por alto. Por eso, intento ser lo más inclusiva posible en mis viajes, porque la experiencia me ha demostrado mil veces que en la mezcla está la clave del ¡sabor! 

¿Podrías describir el viaje perfecto en tres sensaciones?
¡Wow! Esta no es fácil de responder, pero me gusta. Diría que como profe, tres sensaciones en los viajes son, el primero, de comunidad con la naturaleza y con la gente que viene, el segundo, la sensación de que el surf de verdad es aquel en el que hay apoyo y sonrisas, en vez de labios cerrados y miradas secas. Y en tercer lugar y último, la sensación de esfuerzo y dedicación, por mi parte pero también por parte de los alumnos. Me flipa ver como toman apuntes, como me preguntan, como luego me mandan vídeos de sus viajes y me explican lo que les sirve y lo que no. 




¿Qué es lo más valioso que alguien se ha llevado (emocionalmente) de una jornada contigo?
Creo que esa pregunta habría que hacérsela a ¡l@s alumn@s! De hecho se la suelo hacer al final del viaje. Muchos me responden que se han sentido cuidados, apoyados, que han podido hacer cosas que por su cuenta no habrían podido hacer, como por ejemplo, meterse en condiciones más grandes o más difíciles.
También, el aprender a disfrutar del proceso, en vez de tomárselo demasiado en serio. Y otra respuesta que me pareció importante, fue la de una alumna que sintió que el surf volvía a ser para ella, que se había frustrado tanto que casi lo había dejado. Y la mar es algo demasiado valioso como para ¡dejarla!

Yoga, Brunch, Tarot... ¡Está claro que un surf trip contigo es más que eso! ¡Qué ganas de asistir a uno! Explícanos un poco cómo es uno de tus viajes:
Pues cada uno es distinto, eso es evidente. No sólo por la gente que asiste o por las olas que nos acompañen en ese tiempo, sino porque en cada ocasión intento darle un matiz diferente, ya sea más de búsqueda personal, como el del TAROT, o más de intercambio social, como los encuentros de surf y cocina. 
En todo caso, la prioridad siempre es Aprender y el Surf, buscar las mejores condiciones para poder dar la clase, tener buenos vídeos de todo el mundo y luego por la tarde hacer la sesión de vídeo análisis. Que son los dos pilares de todos los surftrips: los baños y las clases teóricas de las tardes. 
Las actividades paralelas que organizo complementan y refuerzan esos dos pilares, porque para mí el surf es lo que integra nuestras vidas, no un paréntesis a la realidad cotidiana. 

Para terminar, nos encantaría que nos dieras dos consejos. El primero, como profesora y el segundo, como emprendedora:
Como profe diría que tener la mente abierta, probarlo todo y tener conciencia, corporal y emocional de una misma, es la clave para nunca dejar de aprender. ¡Aprender es lo que nos mantiene jóvenes y motivados! 
Y como emprendedora, no dejar que el miedo de atasque, que sea un buen amigo, que te aconseja cuando pierdes perspectiva, pero nunca un tirano que te domina y no te deja atreverte a nada. Igualmente sirve ese mismo consejo como profe, ¡ahora que lo pienso!

¡Qué tarde más chula hemos pasado! Andrea, sólo nos queda agradecerte que te hayas animado a participar en nuestro blog. ¡Eskerrik asko! ¡Nos vemos pronto! ¡Aguuuur!

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